Laura M.
Pensaba que me iba a costar aprender a usarlo, pero fue súper sencillo. Lo llevé en mi último viaje y me ayudó muchísimo para pedir comida, preguntar direcciones y moverme con más tranquilidad.
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“Lo usé en restaurantes, taxis y hoteles. Es mucho más cómodo que estar sacando el móvil cada vez que necesito traducir algo
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Laura M.
Pensaba que me iba a costar aprender a usarlo, pero fue súper sencillo. Lo llevé en mi último viaje y me ayudó muchísimo para pedir comida, preguntar direcciones y moverme con más tranquilidad.
David R.
Antes estaba todo el rato con el traductor del teléfono. Con este simplemente lo llevo a mano y puedo comunicarme mucho más rápido. Lo usé sobre todo en restaurantes y taxis.
Carmen G.
No hablo bien inglés y siempre me daba miedo no poder explicarme si pasaba algo. Tener el traductor conmigo me dio mucha tranquilidad. Es pequeño, fácil de usar y ya no viajo sin él.
Javier L.
Lo compré para un viaje y terminé usándolo todos los días. En hoteles, tiendas, restaurantes... es mucho más cómodo que estar sacando el móvil cada vez que necesitas decir algo.
Marta S.
Se lo compré a mis padres porque iban a viajar solos y no hablan inglés. Volvieron encantados. Mi madre dice que solo por la tranquilidad que le dio ya valió la pena.
Carlos P.
Lo que más me gusta es poder hablar sin pasarle mi teléfono a todo el mundo. En el taxi, en recepción o comprando algo, lo saco, traduzco y sigo con lo mío.
Ana V.
Me daba mucha vergüenza preguntar cosas cuando no sabía el idioma. Con esto me animé muchísimo más a hablar con la gente local y disfruté el viaje de otra manera.
Miguel A.
Pensé que sería otro aparato que acabaría olvidado en la maleta, pero fue justo al revés. Lo llevaba siempre encima porque prácticamente cada día aparecía alguna situación donde me hacía falta.
Elena T.
Para mí lo mejor fue en restaurantes. Antes terminaba pidiendo lo primero que reconocía del menú. Esta vez pude preguntar ingredientes y entender mejor lo que estaba pidiendo.
Sergio N.
Viajo bastante por trabajo y no siempre puedo defenderme con el idioma. Tenerlo en el bolsillo me ha sacado de más de una situación, especialmente con taxis y hoteles.
Patricia C.
Tengo 62 años y no soy especialmente buena con las aplicaciones. Esto me resultó mucho más cómodo. Lo llevé durante todo el viaje y acabé perdiendo el miedo a preguntar.
Raúl D.
Mi pareja y yo lo compramos para nuestras vacaciones y nos sorprendió lo práctico que terminó siendo. Pequeño, fácil de llevar y siempre listo cuando necesitábamos hacernos entender.
Lucía F.
Lo compré por miedo a quedarme bloqueada si necesitaba ayuda en otro país. Al final lo usé para muchísimo más: compras, restaurantes, transporte y hasta para hablar con gente que conocimos allí.
Jorge B.
Después de usarlo unos días entendí por qué prefiero llevar esto antes que depender siempre del teléfono. Cuando necesitas decir algo rápido, tener un dispositivo dedicado es mucho más cómodo.
Beatriz H.
Se lo regalamos a mi padre antes de su viaje porque estaba preocupado por el idioma. A la vuelta nos dijo que fue una de las cosas que más utilizó. Ahora quiere llevárselo a todos sus viajes.
Natalia R.
Lo mejor no fue solo entender palabras. Fue poder tener conversaciones que antes ni habría intentado. Acabamos hablando con gente local y descubriendo sitios que no aparecían en nuestra guía.